nte que, a diferencia de la vez anterior, la gente no quedaba indiferente, sino que le gustaba el hecho de que solo tuviera una mitad, era novedoso y hasta estético. Su ambición la colmó y la confianza acabó por llevarla a completar lo que llevaba hecho hace un par de semanas. Se arriesgó y cuando nadie la vio robó la última mitad que le faltaba… se sintió tan realizada, al fin la tenía para ella sola, aunque fuera un par de noches, la podría admirar libremente en su habitación con todo su esplendor. Simplemente impagable…, pero se dio cuenta que no podía disfrutarla ella sola, sería un acto demasiado egoísta, incluso para ella…, así que pasado sus días la devolvió completa, llenando de felicidad a esos seres que habían comenzado a extrañar su resplandor, pero no duró mucho así, pues a alguien más se le ocurrió robar de a poquito esta esferita brillante, lo bueno es que siempre la devolvían pasado unos días. luna creo que la llaman.
La ilustración le pertenece a Patricia Metola.-
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