Por un micro momento me reco
necté con mi cuerpo, logré pensar en nada más que en mi respiración, la cual me recorría entera y me hacía reconocer partes olvidadas de mi. Luego jugué con mis movimientos al azar, me solté, pateé, salté, reí, bailé… me sentí tan bien, tan en mi mundo, tan no sé… mientras mis articulaciones sufrían a mi solo se me pasaba un pensamiento por la cabeza y me distrajo tanto que ni sentí cuando la tipa me presionó hasta que toque mi rodilla con mi sien. Es que desde el momento que me di cuenta que ya le importaba poco lo mucho me comencé a preocupar y creer un poquito, aunque supongo que es una secuela de tanto ejercicio de confianza bien logrado hoy.-
Comprenden ~
29/4/09
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-“Esos ojitos expresan el dolor constante en una sensación profiláctica”
-Y eso ¿de dónde salió?
-Tan solo lo escuché en la radio y mezclé las cosas.-
28/4/09
27/4/09
26/4/09
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-Solo el conocimiento te hace libre- repetía incansablemente estando parada en medio de lo inconmensurable. Yo le observaba sin lástima, ni alegría. Me daba nada, así lisa y llanamente: nada.
24/4/09
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Hoy llegaré a la casa y la invitaré a salir. Sí, le diré “oye viejita, ¿vamos a pasear al mall un ratito? Es que me necesito desestresarme”… sí, diré me necesito desestresarme a propósito, solo para que me corrija y se sienta superior. A ella le encanta sentirse superior y a mi me encanta hacerla sentir así. De esta manera no se me negará, pescará el auto y nos iremos… conversaremos de banalidades, le contaré una que otra anécdota y la abrazaré para apoyarme en su pecho como lo hacía cuando chica para quedarme dormida con el pum pum de su corazón, ella me hará cariñito en la cabeza de esa manera maternal casi olvidada y quedaremos para qué más amigas, pero sería una contradicción, pues siempre le he dicho que de ella no quiero una amiga, sino una mamá, solo eso.-
22/4/09
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demasiado común.-
Es que no hay nada más que decir.-
A veces siento que solo soy un objetivo tachado más de tu larga lista. Y el hecho de sentirlo ya es mucho decir… aunque no me siento mal, ni miserable, ni nada así por el estilo…, es solo que me siento demasiado común.-
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Camina, camina, camina, detente, respira, observa y piensa, mira el piso, has una mueca y sigue caminando hasta que debas respirar otra vez.-
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A veces lloro en las noches, así calladita, teniendo como única cómplice a mi almohada. Es que me acuerdo de ella y de tantas cosas que pasamos juntas, y me da pena igual porque ha pasado tan poquito tiempo y ya la echo de menos. El arroz no tiene el mismo sabor, ni la casa ese olorcito a cloro, como que hasta tus plantas se decayeron. Es que esa risa burlesca que me heredaste… si no me podiaí negar, viejita, por más que no te haya salido rusia de ojos azules, era más sangre de tu sangre que cualquiera. Todavía me acuerdo cuando me viste ya entrada en la pubertad y ya no me trataste como niñ
a, me enseñaste esa coquetería que te tenías guardada, a echarme un poquito de colonia abajo del lóbulo de la oreja tirando para el cuello “para que así cuando se acerquen a saludarte de besito les quede tu olorcito en la nariz” me decías con tu mirada de secreto y sonriéndome siempre. Hago eso de la colonia sin darme cuenta, fue como nuestro pequeño truco secreto que se convirtió en costumbre, aunque ahora no es solo colonia lo que me rocío, sino todo tu recuerdo, toda tu esencia cítrica la llevo en mi y siento como me traspasas tu fortaleza, tu responsabilidad, tu sonrisa, tu soberbia, tu genio casi bipolar, tu sencillez que no me queda del todo bien, y tu vida que poquito a poco se te fue arrebatando, silenciosa, indolora, se te iba la vida ¡te marchitabas Elba! Sin que lo notáramos, sin que siquiera tú lo notaras.
Y es que cuando lloro calladita en las noches lo único que me consuela es saber que eres una estrella, esa que titila harto allá arriba, porque siempre te gustó brillar, pero ni tú lo sabías.-
a, me enseñaste esa coquetería que te tenías guardada, a echarme un poquito de colonia abajo del lóbulo de la oreja tirando para el cuello “para que así cuando se acerquen a saludarte de besito les quede tu olorcito en la nariz” me decías con tu mirada de secreto y sonriéndome siempre. Hago eso de la colonia sin darme cuenta, fue como nuestro pequeño truco secreto que se convirtió en costumbre, aunque ahora no es solo colonia lo que me rocío, sino todo tu recuerdo, toda tu esencia cítrica la llevo en mi y siento como me traspasas tu fortaleza, tu responsabilidad, tu sonrisa, tu soberbia, tu genio casi bipolar, tu sencillez que no me queda del todo bien, y tu vida que poquito a poco se te fue arrebatando, silenciosa, indolora, se te iba la vida ¡te marchitabas Elba! Sin que lo notáramos, sin que siquiera tú lo notaras.
Y es que cuando lloro calladita en las noches lo único que me consuela es saber que eres una estrella, esa que titila harto allá arriba, porque siempre te gustó brillar, pero ni tú lo sabías.-
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